
Las leyes de migración existen para que la misma sea organizada y no llegue a niveles altos en los que se pone en juego el bienestar de los nativos e, incluso, el mismo poder del gobierno a futuro y la estabilidad política y social.
El pueblo dominicano es un pueblo creyente y cristiano en su mayoría. No sólo toma como su norte la palabra de Dios expuesta en la Biblia, sino que la Biblia es tan importante para los dominicanos que se muestra una abierta en su escudo citando a Juan 8:32 donde dice «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
¿Cuál es la verdad de la Biblia con respecto a la migración ilegal?
¿Los dominicanos estamos en rebeldía con la palabra de Dios pensando que si apoyamos la migración ilegal cumplimos con la voluntad de Dios y, por ello, iremos al cielo?
¿Los arzobispos, curas, diáconos, etc de nuestras religiones cristianas están induciendo a que el pueblo dominicano cometa un error por creer que están cumpliendo con la palabra de Dios cuando eso puede que no sea cierto del todo?
¿Nos creemos gente buena por apoyar a quienes violan nuestras leyes migratorias?
Dios nos dice que debemos ser compasivos con los inmigrantes
Que Dios desea que sus creyentes sean compasivos y misericordiosos con todos los inmigrantes es una realidad que no se puede obviar. En Éxodo 22:21, en Levítico 19:33-34 y en Mateo 25:35 nos dice que debemos ser buenos con los inmigrantes sin importar su condición.
El deseo de Dios es que obedezcamos las leyes terrenales
Dios nos pide que cumplir con su deseo es cumplir con las leyes del gobierno terrenal. En Romano 13:1-7 lo dice muy claro que las leyes del gobierno han de ser respetadas. Esto tiene una excepción en Hechos 5:29 donde nos dice no debemos respetar una ley que nos obliga a desobedecer un mandato de Dios. Sin embargo, también nos dice en Romanos 13:1-7 que las personas no están autorizadas por Dios en hacerle caso omiso a una ley terrenal simplemente porque algunos la perciban injusta. Solamente se puede desobedecer una ley terrenal cuando cumplir con esa ley te pone en contradicción con el deseo de Dios.
Dios no desea que se irrespeten las leyes de migración
Dios nos dice que debemos cuidar a los pobres, a los huérfanos y a las viudas en Galátas 2:10, Santiago 1:27 y Santiago 2:2-15. La migración ilegal busca una vida mejor, más oportunidades, más seguridad y menos pobreza; esperanzas que están muy bien y lo mismo aplica para la migración legal. La diferencia entre una y otra migración es que si bien la migración legal cumple con las normas y leyes terrenales, la migración ilegal no cumple con ella, mejor las viola y pretende como si no existen.
El no respetar las leyes terrenales que no obligan a irrespetar la palabra de Dios no es algo que sugiera la Biblia en ningún momento. Apoyar la migración ilegal es estar en rebeldía con la Biblia y, por ende, con el mismo Dios. Incluso, la creencia marxista de se puede hacer algo mal si la meta es lograr algo bueno no es permitida por la palabra de Dios ya que la Biblia no da permiso para violentar las leyes terrenales para alcanzar algo que se considera un bien. Migrar a un país se debe hacer dentro y según sus leyes migratorias sin importar lo burocrático y/o las frustraciones que pueden crear en los que quieren ser inmigrantes. La Biblia no da permiso a desobedecer estas leyes por el simple hecho que se perciban difíciles y/o muy tediosas.
El deber de las autoridades respecto a sus propias leyes de migración
Las autoridades en vez de modificar sus propias leyes migratorias que han existido por muchos años y existen de esa manera para proteger a sus nacionales y a su propio poder, deberían ejercer las consecuencias pertinentes para quienes las violen. Esto incluye sanciones como el encarcelamiento y la deportación definitiva, lo que sugiere que cada inmigrante ilegal que es deportado y luego apresado otra vez como inmigrante ilegal debe de recibir una sanción más fuerte no para causarle más sufrimiento, sino para que entienda después que un país te deporta es definitivo y debe cumplir con su deseo al no volver a migrar más allí. Esto también sirve de ejemplo a otros inmigrantes ilegales que están a punto de ser deportados o que han sido deportados. Tratar de migrar ilegalmente de nuevo es contrario a las leyes migratorias del país y a la voluntad de Dios todo poderoso.
Juan Pablo Duarte «sed justos si queréis ser felices»
Juan Pablo Duarte fue un hombre muy justo, muy apegado a sus principios y valores que son también los principios y valores fundamentales del país independiente que ideó, la República Dominicana. Ser justo implica seguir al pie de la letra no sólo nuestras leyes migratorias, también nuestras leyes de trabajo como la de 80/20 que existe para que los beneficiarios principales de las riquezas que produce el país de los dominicanos sean los mismos dominicanos que nacieron y/o descienden de un padre o una madre dominicanos. El 80/20 implica que en todas las empresas en la República Dominicana, como mínimo el 80% de los empleos deben estar ocupados por dominicanos y como máximo el 20% restante pueden ser ocupados por extranjeros. Si entendemos que un inmigrante ilegal no tiene el derecho a trabajar en la República Dominicana, es entendible que con extranjeros se refieren a los inmigrantes legales y no a los inmigrantes ilegales ni a los indocumentados.
Conclusión
Todo dominicano y extranjero en la República Dominicana debe aspirar a cumplir con el deber de Dios y ello implica el respetar las leyes de migración de la República Dominicana, el rechazar a quienes inmigran ilegalmente con declarando a estos infragantes de la ley a las autoridades correspondientes para que inicien su proceso de deportación. Además, todas las empresas dominicanas y extranjeras que se encuentran en la República Dominicana deben cumplir con no menos del 80% de su mano de obra ser dominicanos de verdad y como máximo el 20% de los demás puestos de empleo pueden ser ocupados por extranjeros.